Juan Marchena, historiador: “Las empresas en investigación no gastan un peso y eso lo pagamos entre todos”

Juan Marchena es Doctor en Historia, académico de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y tiene una amplia experiencia trabajando en universidades tanto latinoamericanas, como españolas. El pasado 20 de octubre dictó una conferencia magistral en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, en el marco del III Encuentro de Postgrados Humaniora y en esta entrevista nos cuenta en detalle, entre otras cosas, sus principales puntos de vista y perspectivas respecto a los roles de las humanidades y las ciencias sociales en la sociedad contemporánea y los grandes problemas que enfrenta el mundo hoy.

A su juicio, ¿cuál es la importancia de su disciplina para la sociedad contemporánea?

Yo soy un híbrido, estudié física e historia de América Latina al mismo tiempo, entonces comparto el método analítico de lo que llamamos las ciencias convencionales y evidentemente lo aplico al estudio de la historia o de las humanidades en general, porque considero que la ciencia es una.

Esa barrera que nos trazaron entre la ciencia y las letras me parece terrible porque nos limita, y yo no creo en la limitación de la ciencia, porque yo creo que la ciencia es pensamiento. Desde la ciencia se crea un tipo de pensamiento y desde las humanidades, la filosofía, la historia, la economía, la arquitectura, se crean otros tipos de pensamiento y esos pensamientos se terminan entrelazando porque se necesitan mutuamente. El pensamiento científico es uno, porque es un método, entonces desde ese punto de vista creo que la historia, la historia de América Latina en particular, es un componente fundamental de nuestro análisis del presente y evidentemente si pensamos en futuro tenemos que tener muy claro cuál es nuestro presente.

Por eso me parece fundamental el estudio histórico, porque es lo que nos dice a nosotros de qué estamos hechos y de qué materia estamos hechos y desde el conocimiento de esa materia, tanto de nuestros problemas, nos permitirá abordarlo para hacer una especie de previsión y alcance sobre el futuro, que es uno de los problemas que tenemos hoy en nuestros días. Estamos tan angustiados por el presente que nos impide pensar en el mañana. Entonces nos pasamos dándole vueltas al presente y no nos damos cuenta que el presente es un espacio de tiempo tremendamente limitado, frente a un pasado muy grande y frente a un futuro que se supone potencialmente que es muy grande también, el presente es un espacio si queremos mínimo comprimido, entonces cómo es posible que le dediquemos tanto tiempo al presente. Eso nos impide analizarnos por qué hemos llegado a ese presente y desde ello hacer una proyección al futuro. Por eso la historia a mí me parece una disciplina científica verdaderamente formidable y que además está compuesta o puede estar compuesta por todas las miradas que queramos ponerle encima.

En este sentido yo puedo hacer un análisis, una mirada de este edificio y entender por qué este edificio funciona como funciona y puedo aprender de la mirada de un arquitecto, pero también puedo aprender de la mirada de un botánico o de un biólogo y la mirada de un sociólogo que me explica en qué barrio está esto encajado o en la mirada de un antropólogo, que me va a explicar por qué esta familia construyó el edificio de esta manera. Todo a la vez me sirve para entender qué es esto, cómo funciona y qué lugar ocupo yo en este espacio y personas. Eso es lo que me permite señalar que la historia sea una disciplina extraordinariamente activa, dinámica, multifacética y que yo tomaré los elementos que yo necesite para las respuestas a las preguntas que yo haga. En el fondo toda ciencia no es una respuesta, toda ciencia es una pregunta y para que yo responda esa pregunta necesitaré todas las herramientas que yo pueda, no puedo ser tan estúpido de decir, como yo soy historiador no me interesa la antropología y así.

En este sentido, si nos ponemos en el foco de las humanidades y ciencias sociales, según su parecer ¿por qué el Estado debería preocuparse de la formación de nuevos investigadores en este campo?

Bueno, este no es un problema de Chile, ni siquiera latinoamericano, en Europa sucede lo mismo. Cuando uno mira las estadísticas, primero de pasar todos los temas de investigación científica de un país a los ministerios de ciencia y técnica, como está sucediendo en todas partes, ya considero que demuestra el sesgo que la cosa tiene, porque ciencia y técnica es una cosa y ciencia otra. La investigación científica es una cosa o en algunos casos, ciencia, técnica, innovación y desarrollo y en este caso ya sabemos hacia dónde va atendiendo política e ideológicamente la cuestión del fomento a la investigación. Y contra eso sí alego y digo, no toda ciencia y técnica tiene conocimiento, eso es solo una parte. Entonces, si uno mira las estadísticas te acaban diciendo: “bueno ustedes no se quejen, ustedes las ciencias sociales más o menos se acaban llevando el 30 o 35 por ciento del total de los proyectos”, y fíjate que curioso que la estadística es casi lo mismo para Francia, España, Chile, Perú o México y además el discurso viene a ser el mismo: “Señores de las ciencias sociales o de las humanidades, no se quejen, ustedes tienen…”, entonces yo digo, primero no me hablen de cuántos proyectos se han aprobado, hábleme de los montos, porque cuando hablamos de los montos, ese 30 y tanto por ciento queda bastante más reducido.

Dígame, ¿qué han metido ustedes en eso que dice humanidades y ciencias sociales? y resulta que han metido el 80 por ciento de las disciplinas científicas. Ahí está la historia, la filosofía, pero también está la arquitectura, la economía, también está la geografía, también están los desarrollos territoriales, la demografía, el urbanismo y una gran cantidad de disciplinas, entonces yo digo, que ya sé que lo que hay ahí es casi todo y usted eso me lo tiene en el 30 por ciento, ¿dígame usted que hay en el 70 por ciento restante? Y ahí en el 70 por ciento restante me encuentro con disciplinas volcadas sobre el desarrollo tecnológico, sobre lo que se considera que es el desarrollo tecnológico, pero es un desarrollo tecnológico, primero descarnado, que como ciudadano de un país quiero saber hacia dónde me lleva este desarrollo que con mis impuestos se está pagando, y resulta que es un desarrollo fundamentalmente: punto uno, o de corte extractivista, que es muy interesante, son el empleo de determinados minerales, determinadas energías o el uso de determinados mecanismo de comunicación, pero qué interesante, este aparatito es con lo que yo voy a trabajar y es a lo que le dedico toda la plata, pero no le dedico plata a lo que se va usar este aparatito, es decir a los que son las ciencias de la comunicación, eso tiene muy poco, el aparato tiene mucho. Entonces yo digo, ¿y para qué? Punto dos, es que esa línea del desarrollo tecnológico, en el fondo es un desarrollo tecnológico volcado a la empresa, de manera que la empresa, que es la que debería hacer innovación y desarrollo y gastarse una buena plata en investigación, resulta que no se gasta esa plata y es el Estado, es decir todos nosotros, los que estamos pagando el desarrollo tecnológico que permite a las empresas su crecimiento, entonces las empresas en investigación no gastan un peso y eso lo pagamos entre todos y son las empresas las que acaban diciendo, yo quiero un proyecto sobre esto y un proyecto sobre esto otro y eso es lo que acaba definiendo los desarrollos tecnológicos de nuestros países.

Segundo, es que la mayor parte de esos proyectos y ese dinero puesto en esa formación, la mayor parte de esos técnicos no actúan sobre los problemas fundamentales que tienen nuestros países. Te puedo asegurar que uno de los problemas fundamentales que tienen nuestros países no es el de la telecomunicación, es que tenemos un grave problema de desigualdad, un grave problema de desnutrición de una parte importante de la población, tenemos un grave problema de acceso a los recursos básicos de un sector importante de la población, tenemos un grave problema de solidaridad social y un grave problema de desigualdad social, sociedades que están siendo cada vez más desiguales y complica todo. Eso genera violencia, problemas de seguridad de todo tipo, problemas de injusticia y sobre todo afecta fundamentalmente al tema de los derechos humanos, porque está ya afectando a la educación básica y después nos quejamos con lo que está pasando con los feminicidios, lo que está pasando con el tema de los abusos a menores, pero es un problema educativo grande que tiene solución, no en un plazo inmediato pero si a medio plazo.

Ahora, ninguno de esos problemas está afectado por las investigaciones que se hacen con el 70% del presupuesto, entonces yo digo que aquí hay un desajuste importante, pero hay algo más grave aún, el dinero puesto en formación e investigación en estos temas del 70%, fundamentalmente de corte tecnológico, no se quedan en el país. Todos los doctorados, todos los proyectos de gran alcance, la mayor parte de esta gente con toda la razón del mundo y con todo el derecho, dicen bueno, mi investigación es de tal punta que yo no puedo continuarla en el país, porque no tengo los laboratorios y acabaré en los países de tal punta a nivel mundial. ¿Qué significa esto?, que estamos financiando aquí una investigación que tendrá sus grandes resultados fuera del país.

En cambio, te puedo asegurar que si tú financias un proyecto sobre Tarapacá, esa persona se va a quedar en Tarapacá. Si tú financias un proyecto que pretenda atacar de frente los problemas de una comuna en Santiago, esa persona no se va a ir a Hamburgo, esa persona se va a quedar trabajando en Santiago. Para eso la política de inmigración tiene que ir centrada en una dirección totalmente distinta a la que está. Repito, no es un tema chileno, es un tema latinoamericano en su conjunto y que en Europa nos está afectando igual. Además, un último detalle que me faltaba, donde no se produce discriminación sobre los proyectos de investigación de las universidades privadas y de las públicas, y ese es otro problema grande, evidentemente investigar desde las públicas tienes que poner muchos recursos, porque no tienen otras fuentes de recurso que las del Estado, a no ser que las quieras transformar mecánicamente en privadas como en algunos casos está sucediendo. Sin embargo las privadas si pueden, porque actúan como corporaciones, como empresas, que en el fondo son los que están captando recursos para sus fines empresariales, entonces la diferencia es grandísima, yo creo que en una universidad privada no vamos a tener un proyecto de investigación sobre la generación literaria del realismo chileno, eso no lo vamos a tener en una privada. Los grandes temas del pensamiento se hacen en una universidad pública y deberían tener dentro de las políticas estatales, porque son públicas, porque son para todos, digamos no un favoritismo, pero desde luego destinar un cierto presupuesto específico para este tipo de investigaciones.

Y ya termino con la última idea, esto no es una batalla entre ciencias y letras, porque para la ciencia pura, la ciencia teórica, la física teórica, hay tan poco dinero como para la filosofía. Eso hay que decirlo, la ciencia teórica no tiene tampoco ningún recurso, bajo la misma idea que esto no sirve para nada. Entonces, claro, los departamentos de física o de la ciencia teórica acaban desapareciendo, por lo cual una muchacha o muchacho que tenga una excelente formación en física acaba trabajando en un laboratorio en el que requieren ciencia aplicada antes que en lo otro.

A la ciencia aplicada siempre se llega desde la ciencia pura y si quieres te pongo un ejemplo, ahora hablamos de la física cuántica, que tiene más de un siglo y cuando se creó se hablaba de para qué iba a servir la física cuántica, sin embargo ahora, todo es matemática cuántica: los celulares, los televisores, la fibra óptica, todo, entonces 100 años después ha tenido solución. Durante 80 años estuvieron diciendo que eso era inútil, ahora se descubre su aplicación y gracias a todo los que se hizo en esos 80 años, la cantidad de trabajo que es creación del pensamiento científico. Pensamos que llegamos al televisor plasma, nos damos cuenta que para llegar a eso ha habido toda una construcción de un pensamiento científico que nos ha llegado hoy. Si obviamos todo eso, seremos menos repetidores o aplicando fórmulas exteriores sobre nuestra realidad científica. Tampoco me parece que eso sea ninguna solución, porque no estaremos creando pensamiento, por tanto no haremos pensamiento distinto.

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Vamos a centrarnos en el postgrado, ¿qué deberían hacer los centros de investigación y las agencias del Estado para ampliar las posibilidades de empleo de los investigadores recién doctorados y más que nada productivos?

Bueno, voy a separar el postgrado de la investigación, son dos caminos confluyentes, pero que no tienen por qué estar unidos. Si enfocamos el postgrado desde el primer día, hacia la investigación, estaremos construyendo investigadores sabiendo todo de casi nada, entonces yo considero que ya el modelo universitario de los últimos 30 años y hacia el que vamos, es a una simplificación de los grados y a una multiplicación de los postgrados. Lo lógico es que no transformemos los postgrados en híper especializaciones, porque entonces reducimos mucho la capacidad de conocimiento de los estudiantes. Forzosamente tendremos que llegar a doctorados con una fuerte especialización.

Al final la tesis doctoral es una respuesta a una hipótesis que tú te planteas sobre una pregunta, eso es una tesis doctoral y será buena o mala fundamentalmente en función de la pregunta. Claro, si tú te preguntas por qué hoy hace un día tan bonito, no es lo mismo plantearte esa pregunta que tú puedes decir “hace muy bonito porque la presión atmosférica hace que no haya nubes”, bueno demostrado, pero no es lo mismo esa pregunta que por ejemplo “por qué estamos aquí sentados, qué casualidad se ha producido para que estemos aquí”, parece ser bastante más complejo.

Entonces la pregunta es fundamental y para llegar a esas buenas preguntas, se necesita una sólida formación y esa formación no se obtiene solo en el momento en que tú estás respondiendo la pregunta, sino cómo llegas a la pregunta, y para llegar a la pregunta necesitas ser una persona formada, ¿cómo te formas?, no te formas en el doctorado, tendrás que formarte antes y ese es el postgrado, esas son las maestrías, esos son los cursos de formación con una cierta especialización, pero que no sea lo puntual, no se puede pasar directamente desde una licenciatura, de terminar un grado al doctorado, eso me parece una barbaridad y de una manera eso es lo que estamos haciendo. Uno termina la licenciatura, que ya tiene una cierta especialización y resulta que estamos formando ignorantes gigantescos en la ciencia y eso es el conflicto. Yo tengo que defender mi disciplina porque no conozco otra y no sé nada sobre ninguna de las demás y en muchos casos hasta con una sensación como de desprecio. Me parece que ahí los postgrados deberían sufrir una especie de modificación y sobre todo buena parte de los institutos de postgrado, los que se dicen súper avanzados, en esos postgrados están incluyendo muchas asignaturas de ciencias sociales y de humanidades, porque aun produciendo un producto súper tecnológico y de punta, el éxito de ese producto no está solamente en que el aparato funcione, sino sobre quién lo va a manejar y para qué, y si tú no conoces tu sociedad, eso te acaba fallando. Tú puedes construir un puente maravilloso, pero si el puente tú lo colocas en un lugar equivocado, ese proyecto es un fracaso, tú puedes producir una medicina formidable para la caída del cabello, pero si la gente se te muere de hambre o se te muere de malaria, ese es un proyecto falluto.

Entonces ahí tienes que combinar no solamente la técnica de la producción, de la tecnología, sino para quién va destinado y para quién va a servir o no va a servir. Puede haber un producto que parezca milagroso en un momento dado, pero el tiempo y la realidad lo ponen todo en su lugar.

Ahora mismo piensa que la mayor preocupación del Fondo Monetario Internacional y del G20 no es la producción de tecnología, para nada, mira las declaraciones de los últimos G20, ¿qué dicen?, estamos muy preocupados por la globalización que ha sido tan desigual, que la gente ha empezado a tirar piedras y la desigualdad se transforma ahora mismo en el principal problema que tiene el Fondo Monetario Internacional. Las sociedades desiguales no crecen, porque quién te va a comprar y encima no solamente no tiene capacidad para comprarte, sino para colmo te tira piedras y quiere hacer un cambio político, y ese cambio político lo quiere hacer violentamente o conculcando los principios democráticos.

Y esto se está moviendo, el crecimiento de la extrema derecha en Austria, en Alemania, en Francia, los problemas en España, un año sin Gobierno, mira lo de Donald Trump, ¿cómo es posible que un tipo tan descaradamente así, tenga un 40 por ciento de apoyo en Estados Unidos?, entonces la gente se empieza a asustar, la dirigencia internacional se empieza a asustar y empieza a darse cuenta que hay una relación muy clara entre desigualdad y democracia. Y si el modelo económico que tú has propuesto hasta ahora genera más desigualdad, eso va a atentar contra la democracia y contra tu propio sistema económico, entonces todo el mundo a estudiar ahora mismo cómo se ajusta este crecimiento hacia modelos de mayor igualdad.

Que el capitalismo diga que lo ha hecho muy mal es interesante, qué mal lo tiene que haber hecho para que el propio capitalismo este preocupado. Entonces si eso se está produciendo ahí, cómo es posible que nosotros a nivel educativo no seamos capaces de también darnos cuenta. Hay que incluir todas esas disciplinas, es que las grandes empresas económicas no tienen ningún economista en sus filas, lo que tienen son matemáticos, cibernéticos produciendo algoritmos. De lo que se trata es que tú sea capaz de provocar como se hace el dinero ahora. Que una empresa con el dinero en bolsa consiga subir y bajar sus precios accionares y eso se consigue con un algoritmo, entonces para qué quieren un economista, no sirve para nada. Tremendo, una economía sin economista, lo cual ya significa el descontrol absoluto en que esto funcione.

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Siguiendo con el mismo tema, según su parecer, ¿cuáles son los principales problemas de la sociedad contemporánea actual que requieren la atención de los humanistas y cientistas sociales, artistas y comunicadores?

Y también de los científicos, tú piensas ahora mismo hay graves problemas de desigualdad, te diría que hemos creado un mundo más desigual y por lo tanto más injusto que hace años y además estamos viviendo cada vez más en bolsones. Una anécdota, que más bien es una broma: hace 25 años se miraba al mundo, se miraba a América Latina y se la miraba como uno de los bolsones de inseguridad y ahora América Latina es seguramente uno de los espacios más estables del mundo, eso es bastante interesante, para ponernos a reflexionar, eso significa que los latinoamericanos han hecho muy bien el trabajo. Se han mirado a sí mismos y han empezado a arreglar su casa, que curiosamente coincide con un periodo en el cual las súper potencias se han tenido que olvidar de América Latina y la han dejado un poco en paz. Si nos dejan en paz, nosotros somos capaces, porque somos sociedades avanzadas, con unos sólidos principios que es lo que nos ha permitido: uno, no terminarnos de quebrar y aun con todos nuestros problemas seguir avanzando. La América Latina de hoy es una América Latina 25 veces mejor que la de hace 25 años, sin ninguna duda. Eso significa que si el mundo va mal, nosotros creemos que sí tenemos algunas fórmulas de cómo ser mejor. Ahora el mundo, en el resto del planeta no es que las cosas vayan mal, sino que están muy re contra mal. Pensamos en un continente como África que está en unos bordes indefinidos, perdidos y desconocidos, podemos agarrar el mapa de África y colocar donde queramos y lo primero que debemos decir es no sabemos lo que pasa. Nos ponemos en Libia, no sabemos lo que pasa, nos ponemos en Egipto, no sabemos qué pasa, ni en Sudán, ni en África Central, ni en Nigeria, ni en ningún sitio, salvo Sudáfrica, pero Sudáfrica basada en una desigualdad todavía feroz.

En el resto del continente uno puede colocar la mano y donde la ponga no sabemos lo que pasa, que me parece que es lo más terrible, es un indefinición absoluta, pero si entramos ahí descubrimos que la mortalidad es tremenda, las hambrunas son horrorosas, que la descomposición social, política, económica y el conflicto religioso se ha extendido por todas partes, pero no sabemos qué sucede. Y sobre todo los africanos no tienen posibilidad de construir, de decidir su propio destino, un continente tan grande como África, mucho más grande y con más población que el continente sudamericano, que es gigantesco. Te lo digo yo que trabajo en Gabón, y Gabón era uno de esos países que si quieres decir estable, estable porque tiene una presencia militar francesa gigantesca, las principales bases aéreas francesas para intervenir el continente están en Gabón y sin embargo Gabón ahora se ha transformado en otro polvorín, este es el espacio que nos quedaba, digo que nos quedaba para lograr un cierto entendimiento a pesar de todos los problemas.

No digamos nada del problema en Medio Oriente, entre Siria, Irak, el conflicto en El Líbano y en todo el entorno de Israel, ¿eso hacia dónde va?, cómo es posible que Europa no se quiera dar cuenta que los 2 millones de refugiados que están llamado a las puertas, que tanta conmoción les ha producido y está generando problemas políticos gigantescos que hasta hubo un avance de la extrema derecha. No es que los refugiados estén llamando a la puerta de Europa porque sí, es porque esa guerra la han provocado ellos, porque esa guerra la detenían ellos en el momento que les dé la gana, se acababa esa guerra. La pregunta es ¿por qué no paran esa guerra?, ¿por qué Francia, Estados Unidos, Inglaterra, no paran de intervenir ahí masivamente?, tengan cuenta que esa no es la solución, entonces bueno, es chocante.

También está el problema del extremo oriente, la situación en Malasia, Filipinas, el tema terrorífico de las circunstancias en Laos, Camboya, Tailandia y no digamos nada del gran problema de China, donde China es un mundo gigantesco donde aparentemente todo está controlado, pero al mismo tiempo tú tienes la sensación que es un descontrol gigantesco, en lo demográfico, en lo económico, en lo ambiental, es de suponerse que un régimen político va a poder seguir controlando una población tan gigantesca, en un espacio tan gigantesco, con un problema demográfico, ambiental, de dónde va a salir el recurso para esa alimentación. Además un país donde la brecha social y económica ha crecido más desmesuradamente que en ningún sitio, entonces uno dice, cada día este planeta sí que tiene problemas. Y la solución claro que no va a venir por el FMI, no va a venir por un problema tecnológico, la solución tiene que venir por la creación de un nuevo pensamiento que verdaderamente sea incluyente de todos estos problemas y luego vaya abordando uno por uno, todo junto.

Eso es en lo político porque si llegamos a algo fundamental que es la salud, nos encontramos con un problema gigantesco, el planeta no es capaz de abastecerse a sí mismo. Uno tiene la sensación de que todas estas guerras, todos estos conflictos, toda esta desarmonía, todas estas desigualdades, es lo que permite que un 20 por ciento de la población consuma el recurso de casi el 80 por ciento, ¿por qué?, porque el otro resto estaba metido en una guerra de todos contra todos, evidentemente no tiene la capacidad de ponerse a consumir. Si todo el mundo estuviera por ejemplo con las medias de consumo como Chile, que es un país intermedio, el planeta no daba, si todos los senegaleses, los malasios, los de Laos y Camboya, tuvieran el mismo nivel de consumo que un chileno medio, el planeta no daba, entonces ahí se sospecha que matemáticamente ahí tiene que haber una explicación de lo que está sucediendo para la extensión de la desigualdad, porque si todos somos iguales el planeta no da. Entonces es súper interesante esto, ya el problema no es un problema tecnológico, es crear ese pensamiento. Y sobre todo en el tema de la salud, la desnutrición es muy grande, el problema del transgénico, no es que se consuma transgénico o no, el transgénico evidentemente puede ser muy interesante para regiones tan subdesarrolladas que la gente no tiene para comer y que la gente coma transgénico está bien, el problema es que esa no es la cuestión, las empresas de transgénicos no están por solucionar ese problema, están por colocarte un transgénico para eliminar la agricultura sustentable, de manera que tú tengas que comprar la semilla. Entonces vender transgénicos de esa manera a Sudán y no dejarle nada me parece un delito, entonces por eso este tema es un problema tecnológico y es un tema muy importante para colocar sobre la mesa.

La agenda es gigantesca y me temo que no tiene una solución tecnológica, que puede haber luego soluciones tecnológicas, pero la primera tiene que ser la construcción de una idea, de un pensamiento de corte mucho más planetario, mucho más horizontal y que aborde los problemas de la población.

 

* Audio completo de la entrevista AQUÍ

* Para ver la Conferencia Magistral dictada por el profesor Juan Marchena el pasado 20 de octubre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile ingresar al siguiente enlace de Youtube

 

 

 

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